El pasado 6 de Marzo de 2.010,una pequeña representación de Lucullus tenía prevista una excursión a esa maravillosa zona que separa la comunidad Valenciana de la de Aragón. El Objetivo… la recolección CAZA de la Trufa Negra. ¿Porque le llamamos CAZA?, pues muy sencillo, porque tienes que ir a patearte todo el campo, a buscar, con la ayuda de tu perro fiel, a tu presa esquiva.
Pues con esa intención salimos unos cuantos valientes el sábado a eso de las 8:00 desde Valencia con rumbo a la zona trufera de Sarrion, Rubielos de Mora y alrededores…Al pasar el Ragudo, maravilla para la vista, todo el paisaje nevado, que bonitooooooooooo y un frio del carajo.
La sorpresa fue que con el frio y la nieve los perros no pueden trabajar, cachis…van incómodos por la nieve y el frio no permite que la trufa despliegue ese aroma que nos vuelve locos a humanos y perros, menos mal que íbamos bien acompañados con Manuel de Los Leones y con la gente de Inotruf y nos buscaron rápidamente un plan alternativo, visita privada a los viveros.
Así que cambiamos la ruta y nos fuimos a Sarrion donde la gente de Inotruf tiene las instalaciones. Allí se dedican a investigar sobre la forma de inocular el micro rizoma de la trufa en las raíces de varios tipos de arboles, encinas, robles y cascajos y desarrollar los plantones para las futuras plantaciones de truferas, porque amigos, esto de la trufa silvestre, está muy pero que muy difícil. En la actualidad la mayor parte de la que consumimos proviene de truferas, y para que os hagáis una idea, solo esta empresa vende más de 100.000 plantones al año. El objetivo es que a partir del 5º año puedas tener una pequeña producción, hasta alcanzar unos XX Kg. por raíz en el periodo de maduración máxima a los 15 años, cuando la plantación esta al máximo nivel, sobre todo teniendo en cuenta que el precio medio de este manjar ha rondado los 700€/Kg durante todo el año, con puntas de 1.000€/Kg como la semana pasada, mala suerte hay que tener para ir a por trufas y que coincida con el periodo más caro de la temporada…
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Una vez finalizada la visita y después de comprar unas cuantas trufitas entre todos (que aroma hacia en la casa donde la compramos, acertamos cual era solo pasando por la puerta), nos trasladamos a Rubielos al Hotel Los leones…un lugar acogedor en el que nos atendieron maravillosamente haciéndonos sentir como si estuviésemos entre amigos. Lugar confortable donde los haya, con 11 pequeñas habitaciones supera cogedoras y unas zonas comunes con sus sofás y sala de juegos y tv, que acaparamos al instante. Es una alegría dejar la calle bajo cero y entrar en el hotelito con suelo radiante en todas las estancias a tomarse un vinito antes de la comida.
Vamos al tajo, Manolo y su gente nos preparo un menú rollo “Os vais a jartar de Trufa”, consistente en 5 platos, en los que intento transmitirnos todas las variantes de aroma, textura y sabor que podemos conseguir con ella.
Para abrir boca, tomamos 2 tostaditas supercrujientes, una con un pate de cebolla y trufa y otro con trufa finamente laminada con un chorrito de aceite y sal maldon, maravilla donde poder apreciar todas sus sutilezas en estado puro. Plato sencillo pero prueba inequívoca de si el producto es de la máxima calidad y de si la trufa va a ser capaz de atraparte, porque aquí no hay dudas, o te gusta o no.
Una vez despertados los sentidos, principalmente el olfato, empezó el menú con diversas preparaciones de la trufa: laminada, rallada, infusionada, macerada en brandy, oculta en un huevo poche, etc… incluidas en los siguientes platos.
Empezamos con una ligera crema de boletus, trufa y virutas de jamón de Teruel, para seguir con borraja, verdura típica del lugar, acompañada de una crema suave de ajo a la trufa con huevo a baja temperatura, con trufa en su interior.
El bacalao al horno con costra de trufa sobre patatas panadera y pimientos del piquillo estaba espectacular, sobretodo el buen punto de sal y cocción del bicho.
Después de este plato, un clásico de la zona, solomillo tiernísimo con setas confitadas y…a ver si lo adivináis…trufa, como no, cocinado perfectamente, sobre todo para los que nos gusta en su punto.
De postre, flan de trufa sobre crema de toffe y nata infusionada con un ligero toque de trufa.
Para regar el menú, Manolo nos ofreció un vino de la zona, Enate, que aguanto bien el tipo, de una serie especial que le han hecho a los leones.
Continuara…y añadire las fotos, Sorry



















































